Azúcar y Poder

dulzura y poder

En alguna ocasión hemos hablado de un incómodo ingrediente: el azúcar. Decidir eliminarlo o disminuirlo en nuestra dieta no siempre es tan fácil como parece, ya que no basta con eliminar la cucharadita en el café, implica renunciar a otros alimentos procesados a los que estamos acostumbrados como galletas o bizcochos, pero si además debemos eliminar por completo el azúcar de nuestra dieta veremos que está por todas partes, incluso en alimentos que no son dulces. Si alguna vez lo habéis intentado, seguro que os habéis sentido un poco obsesionados. El caso es que encontrar (o buscar) azúcar por todas partes no es un síntoma de paranoia, es una explicación a un entramado económico que ya en 1985 el antropólogo Sidney Mintz nos explicaba. Hace pocos días he conocido la noticia su muerte y me ha parecido oportuno tenerle presente en este blog.

Con los años Sidney Mintz, llegó a ser uno de los principales referentes en la antropología de la alimentación, pero en realidad, su obra y sus reflexiones fueron muy importantes para la antropología moderna en general. Fue uno de los primeros en defender que una interpretación antropológica no podía hacerse sin tener presente la historia pasada y por ese motivo, en su obra Dulzura y Poder (1985) donde analizaba el consumo de azúcar en reino unido, analizó todo el proceso desde el año 1600.

Este libro nos relata como la introducción del azúcar en la alimentación en la cultura inglesa a finales del siglo XVII ocasionó grandes cambios a los que hoy nos hemos acostumbrado. El azúcar se convirtió enseguida en un producto codiciado, y por ese motivo se puede hacer una lectura desde un punto de vista simbólico tal y como planteó Mintz. Quien podía consumir azúcar obtenía un estatus social superior que aquellos que no podían permitirse su consumo. Aunque poco a poco el azúcar fue rebajando su valor económico por lo que se volvió asequible para cualquier persona y desapareció su valor simbólico. Fue entonces cuando los gustos y las costumbres alimentarias se fueron modificando. No es verdad que siempre hayamos comido con tanta dulzura, cuando no se refinaba azúcar ni se comercializaba nuestro paladar disfrutaba (o no) de los sabores amargos o ácidos pero no los edulcoraba…

El azúcar había llegado a todos los públicos alrededor del siglo XVIII, estaba en todos los alimentos básicos. Con su introducción se habían modificado muchas pautas de consumo, esto dejaba claro su poder. Se introdujo poco a poco en todas las casas, ya que parecía ser sinónimo de “Poder”, de “lujo” o de “éxito” para convertirse en una necesidad, en algo básico a lo que no se puede renunciar. Así, podemos verlo como una metáfora del sistema capitalista.

Es realmente un libro muy interesante a leer, ya que nos permite darnos cuenta de cómo las consecuencias del análisis que predijo, son hoy en día más que evidentes. El azúcar es un mecanismo de control, nos sentimos obligados a consumirlo aunque sea sin querer ya que mientras lo hagamos la compleja estructura económica que se ha forjado a su paso será indestructible, a pesar de que sabemos que el precio de todo esto es demasiado caro para nuestra salud y la de nuestro planeta!

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