Visibilizando la Agricultura Ecológica

Hace aproximadamente un año empecé a preocuparme ante la proliferación de artículos en prensa que criticaban la agricultura ecológica. En poco tiempo hemos pasado de ser invisibles, a hacernos visibles positivamente para seguir visibilizándonos desde la crítica negativa. Tal vez todo se acrecentó con la publicación del libro Comer sin Miedo de J.M Mulet (no lo recomiendo, pero puede resultar interesante conocer su provocativo enfoque).

Ahora, lejos de preocuparme por toda esta publicidad negativa que recibimos y que puede hacer que muchos se replanteen si desean o no consumir productos de producción ecológica, me alegra darme cuenta de que la aparición de tanta crítica no es más que el reflejo de que somos importantes, de que no somos invisibles. Nuestro modelo de consumo no está preparado para otras formas de producción y el hecho de que cada vez seamos más los que demandamos otra cosa, incomoda… Así que cada vez que leo un artículo que etiqueta, encasilla, construye un discurso en que relaciona prácticas y conceptos relacionados con la producción ecológica haciendo, a veces, demagogia… ya no me preocupa, ahora  me alegro! Me alegra darme cuenta de qué cada vez tenemos más presencia y más presencia consciente.

Hace unos meses, los clientes me preguntaban si nuestros productos tenían Sello de Certificación Ecológica, ahora cada vez queréis saber más cosas sobre la manera en que producimos, transportamos, etc… Es fantástico! Alguna vez hemos hablado de las muchas etiquetas que se ponen a los procesos de producción ecológica. Las etiquetas están muy bien para poder elegir de manera rápida aquello que se desea consumir o cómo se quiere producir, pero también corremos el riesgo de repetir las mismas incoherencias que implica la producción y el consumo de la etiquetada Agricultura Convencional (que curiosamente es la intensiva que utiliza productos químicos en sus procesos de producción).

Así en el supermercado podemos encontrar todo el año bandejas de Cartón y Plástico de cara Manzana producida en Italia, para la que se utilizan fertilizantes orgánicos provenientes de otro país y se envasan utilizando plásticos en industrias contaminantes. Sí, es verdad, cómo apuntan algunos críticos, el sello de producción ecológico no garantiza que todo el proceso lo sea, pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que todo lo ecológico sea un timo o que la mayoría de roductores quieran engañar a sus clientes.

Otra de las críticas que recibimos es la de la poca productividad, se considera que, a corto plazo, en una misma extensión de terreno se produce un 20% menos de alimento que lo que se produciría con agricultura convencional. Curiosamente, la crítica se queda ahí y no se tiene en cuenta el factor de la esterilización del terreno que implica la sobreexplotación de éste y que conlleva que a medio-largo plazo estas cifras de rentabilidad se inviertan. Si algún día se consiguiera o fuera necesario modificar los modelos de consumo globales en nuestra cultura, sería fantástico recuperar esa idea que plateó la Agroecología en los años 70 del siglo pasado, de consumo real de proximidad que tiene muy presente la sabiduría tradicional y no descarta la innovación respetuosa (que hay quienes llevan a cabo en la actualidad) donde pequeños productores producen para su entorno más próximo, aquellos productos que son idóneos para esa zona. Aunque por el momento, tal y cómo nos organizamos este modelo implica un esfuerzo extra que como consumidores  no siempre podemos dar, está todo tan bien diseñado que no tenemos tiempo para consumir de forma más local y respetuosa. Pero las ganas de hacerlo están latentes, por eso cada vez son más las personas que nos preguntan que tipo de fertilizantes utilizamos, o cómo elegimos las semillas, etc.

Flor_de_Calabacín_EcológicoPara todos y todas las que tenéis ganas de ver aquí os mostramos, a modo de ejemplo, a nuestros bebés Calabacín de esta temporada. No utilizamos ningún tipo de fertilizante ni ningún otro producto permitido para la producción ecológica para ahuyentar posibles plagas. Para producir éste fantástico Calabacín con éxito, hemos elegido una variedad de semilla que tradicionalmente se ha adaptado bien a esta zona, hemos elegido un terreno un terreno rico, del que respetamos la rotación y el barbecho. El uso de invernaderos, en esta ocasión, nos permite garantizar la temperatura idónea tanto para su producción cómo para evitar posibles plagas, los cuidamos y regamos con cariño y atención y ya está, no necesitamos nada más! Ni químico ni no químico! Bueno, sí… Necesitamos lo más importante: a los insectos que vuelan por la zona y que van de flor en flor fecundando las flores hembras después de haber estado en una flor macho. Si no fuera por estos trabajadores bichitos no tendríamos ni un sólo calabacín!! Y es que con una Naturaleza tan inteligente y que hace tanto de manera tan aparentemente espontánea, yo me pregunto que hacemos nosotros tratando de controlar tanto y dando tantas vueltas a las cosas ;)

Calabacín_Ecológico

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